Vino blanco de Mendoza, elaborado con uvas provenientes de viñedos ubicados a 800 msnm. La cosecha se realiza manualmente en cajas de 12 kg durante las primeras horas de la mañana, seleccionando en finca los racimos que cumplen con los estándares de calidad y sanidad.
Su elaboración sigue un método oxidativo, con prensado de racimo entero y fermentación en tanques de acero inoxidable durante aproximadamente 30 días a 15 °C. Luego se realizan trabajos sobre las borras para aportar mayor complejidad aromática y volumen en boca.
Un 30% del vino realiza la fermentación maloláctica en barricas usadas de roble francés, donde madura durante 6 meses. El resultado es un blanco fresco, intenso y elegante, con buena acidez natural, complejidad y una agradable sensación de volumen y textura en boca.


